Agapornis roseicollis

Agapornis roseicollis

El inseparable de Namibia, cuyo nombre científico es Agapornis roseicollis, es una especie descubierto al suroeste de África a finales del siglo XVIII (1793). Van Den (2001) considera al Agapornis roseicollis la forma de transición entre los agapornis del grupo con diformismo sexual y los del grupo peronatus (con anillo ocular blanco). En un principio, los científicos pensaban que se trataba de una subespecie del Agapornis pullarius; sin embargo, en 1817, 24 años después de ser descubierta, fue reconocida como una especie diferente. A día de hoy, el Agapornis roseicollis roseicollis tiene, además, una subespecie: el Agapornis roseicollis catumbella, que fue descrita y reconocida como subespecie por primera vez en 1955.

Aspecto

En relación a su estatura, los roseicollis miden aproximadamente 16 centímetros de largo. Son principalmente verdes, presentan una máscara del ancestral roja oscura en la frente, que se va diluyendo hasta rosa oscuro debajo del pico. Por otro lado, la rabadilla del Agapornis roseicollis es azul y la cola presenta manchas rojizas. El pico, por su parte, es de color hueso, las patas grises y las uñas van de gris oscuro a negro. En cuanto a la subespecie catumbella, vemos una ligera variación: es más pequeña, tiene un color más intenso y su pico es de color naranja claro. Más allá de estas diferencias, es prácticamente igual al Agapornis roseicollis roseicollis.

Cría en cautividad del Agapornis roseicollis | Fuente: Alastair Rae

Van Den (2001) nos describe a grandes rasgos cómo viven los Agapornis roseicollis en su hábitat natural:

Los roseicollis viven en libertad en grupos de entre veinte y treinta pájaros y normalmente crían en nidos de tejedores abandonados. Los tejedores —pájaros pequeños que viven en el mismo hábitat que los roseicollis y construyen nidos en forma de bola— construyen nidos comunales con docenas y a veces centenares de nidos interiores.

Cómo criar un roseicollis

Son animales muy sociables que frecuentemente se congregan en pequeños grupos en su medio salvaje. Comen durante todo el día y toman frecuentes baños. Eso sí: pían intensa y constantemente. Todo esto ha de tenerse en cuenta a la hora de plantearse criar un Agapornis roseicollis, el cual se considera una de las especies de agapornis más fáciles de criar en cautividad.

En general, estas aves se tienen por parejas reproductoras en jaulas de cría, pero también se crían bien en aviarios. En este último caso, se les debe proporcionar más nidos que parejas e intentar colgarlos todos a la misma altura. Asimismo, es preferible que, de primeras, las parejas crezcan en jaulas separadas y después de acostumbrarse a la presencia del otro, convivan juntos. Por último, es importante tener en cuenta la alimentación de los roseicollis: una mezcla de pipas y semillas; y no solo eso, también hay que añadir calcio, pasta de cría y arena para la digestión de las semillas. Las verduras también son una opción muy recomendable: acelga, lechuga, manzana, pera o naranja, entre otras.


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